Camino al Santuario de Dios.

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camino al santuario de Dios

Salmos: 73

Este salmo es una historio muy conocida en donde por años encontramos personas dentro de la congregaciones con diferentes opiniones. Tantas que llegan hasta a Juzgar al salmista Asaf.

Nosotros no vamos a tratar de poner un punto de vista u opinión sobre dicho personaje, sino que de manera introductoria vamos a conversar e intentar conocer cuál era la condición de Asaf en el momento que escribe este salmo.

Podemos hacernos la pregunta como una persona que empieza expresando cualidades de su Dios, luego lo vemos hablando abiertamente de sus debilidades rápidamente y bien claro diciendo lo cerca que estuvo de seguir esos caminos que dice la Biblia que al hombre le parecen derecho, pero que su fin es camino de muerte.

En los versículos 2-3 del capítulo 73 del libro de los Salmos, encontramos a una persona que empieza a caminar y se nota claramente que su vista está buena, porque cuando alguien camina con sus ojos llenos de luz puede encontrarse con diferentes cosas en el camino.

Entonces podemos hacer otra pregunta ¿Alguien se le resbalan los pies estando sentado?

Para que usted o a mi pudiéramos sentir que nuestros pies estén a punto de resbalar debemos estar caminando, pero David dijo en un momento: Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; Samuel 22:34 (Cantico de liberación de David). También el mismo David, dijo en el Salmo 40:2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Mientras este hombre va camino al Santuario dice sentir envidia, y que cosa amados queridos oyente miremos aquí a que tipo de persona es que él le tiene envidia, “a los arrogantes” y es que miremos ahora por donde entra la envidia ”Viendo la prosperidad de los impíos”.

Este pasaje pareciera de los nuestros, porque una de las causas principales por la que ya no anhelamos la Presencia de Dios en nuestras vidas es exactamente el estar mirando la prosperidad de los demás, todos nosotros estamos más pendiente de lo que vamos a tener que de lo que Dios puede darnos.

Si analizamos el sentido de la vista, este nos puede hacer perder o desviarnos fácilmente del propósito de Dios.

Hagamos un pequeño recuento de algunas personas bien conocida en la Biblia que fueron afectados por este Sentido. Vamos al libro de Génesis: 3.6 , así como también el caso de Lot el sobrino de Abraham en el peligro que se metió por estar mirando las llanura, luego también vemos al hombre conforme al corazón de Dios subido en una azotea miró por donde no tenía que mirar, también está el caso de sansón, pero también sabemos y reconocemos cuando hay mirada diferente ahí está el ejemplo del profeta Eliseo con el criado que en un principio el criado solo veía a los enemigos pero luego del toque entonces comenzó a ver lo mismo que el profeta veía, esta historia la vemos en 2Reyes 6.17

Porque esta misma razón el Señor le ordena a una de las Iglesias del apocalipsis a lavarse los ojos con colirio para que pueda ver.

Ahora nosotros a quien queremos imitar, a quien estamos mirando pablo dijo en el libro de los Hebreos: 11.27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Usted y yo debemos estar atentos y saber a quién estamos mirando. Dejemos que el Espíritu Santo de Dios nos guie y tome el control de nuestras vidas, y que podamos decir: Señor he caminado pero desde hoy quiero que seas tú quien guie mis pasos y pongas que mis ojos solo te miren a ti.

Vamos a continuar con la segunda parte de este tema que hemos estado desarrollando, recordemos que hemos estado hablando de Caminando al Santuario.

Tómanos como referencia Biblia el libro de los Salmos 73.1-3 para la primera parte, en esta ocasión que será la segunda parte iremos desde el versículo 4 hasta el 15 con la ayuda de Dios.

Aquí vemos a Asaf que nos deja ver parte de su proceso, mientras no había entrado al santuario de Dios.

A partir del versículo 4 vemos una interpretación o es como cuando alguien se toma un tiempo y comienza a pensar sobre como los demás adquieren las cosas.

Es como si el en vez de resaltar a los buenos comienza a decir y a mencionar las cualidades de los malos y como logran lo que tienen, y hasta al parecer algo le toco porque pensó en hacer lo mismo que ellos hacen para lograr las cosas materiales.

Según leemos cada versículos nos damos cuenta de que este hombre estuvo pensando mucho acerca de la prosperidad de los malos y pareciera como si se tomara un tiempo para estudiar la conducta de ellos.

Al parecer al poner la mirada en la prosperidad de los impíos descuidó la relación con Dios, y ahí es que está el gran problema.

Lo que pasa en la mayoría de nosotros es que miramos a este hombre de Dios como de forma acusándolo, sin analizar su situación, en muchos de los casos estamos en la misma situación de él y no nos damos cuenta.

De algo si estamos seguro es que si descuidamos nuestra relación con Dios, vamos a caer en cosas semejantes, esto es solo parte de lo que nos puede pasar nosotros cuando no ponemos nuestra mirada en el Señor Poderoso.

Cuando nos olvidamos de lo que somos en Dios, de lo que somos para Dios y de quien es Dios para nosotros, entonces comenzamos a divagar de la mente en vez de mirar a Dios, miramos el camino de los demás.

Debemos cuidarnos para no menospreciar a Dios, porque lo que pasó en un momento para este hombre es que se le olvidó quien era Dios para él. Pasamos tiempos buenos, felices, agradables, lleno de gozo pero cuando llegan los tiempos difíciles comenzamos a preguntar y a hacer conjeturas. Ej. Porque a mí, porque a él y mi no.

Partiendo de estos versículos podemos darnos cuenta que nuestros ojos deben estar siempre en Jesús, amigo hermano usted que se ha decido por Cristo y va camino al Santuario, busquemos no voltear la mirada sino fijo hacia la meta, llegar hasta la presencia de Dios.

En una tercera y última parte vamos ver la diferencia de este hombre, como piensa comprado a su pensamiento anterior.

En esta oportunidad vamos a continuar hablando sobre Asaf y su situación con los malos mientras él va camino al santuario que vemos en el capítulo 73 del libro de los Salmos.

En oportunidades anteriores: en una primera parte hablamos a partir del versículo 1-3 y luego en una segunda oportunidad tomamos los versículos 4-15.

En esta oportunidad que sería la tercera parte de este sermón, vamos hablar desde el versículo 16 hasta el 28, porque aunque pudiéramos tomar otras oportunidades para conversar de uno de los hombres más criticado y que sin darnos cuenta nosotros también hacemos lo mismo en cuando al ver la prosperidad de los malos vs la justicia de Dios.

A partir del versículo 16 vemos a un hombre diferente, porque aunque el proceso fue difícil, pudo ver y permanecer junto al camino. Hemos dicho en otras oportunidades que Asaf no se detuvo en el camino aunque estaba mirando lo que no tenía que mirar.

Y he aquí cuantos problemas queridos amigos y hermanos que nos escuchan, cuando usted y yo quitamos la mirada de Dios para ponerla en cosas terrenales, dejamos de mirar lo que no perece porque cosas que son perecedera.

Y en medio de esta situación casi siempre lo único que hacemos es mirar la falta en el otro y justificarnos y a veces hasta cuestionamos a Dios y queremos hacerlo culpable de nuestros actos, preguntas como: Porque a él y no a mí, yo merezco ser bendecido primero que aquel que llego hoy, yo vivo buscando de Dios y debo ser el primero, yo reúno mas condiciones que él, etc.

Vemos como sin saber también nosotros caemos en lo mismo que cayó el salmista. Pero déjame decirte que si en algún momento te has hecho estas preguntas o has pasado alguna situación similar no es para que te quedes ahí, sino para que sigas caminando y entres al santuario de Dios.

En el Santuario de Dios es que está lo que a ti y a mí nos corresponde, nuestra porción, no es aquí en lo terrenal.

Y hasta que no entremos en el santuario de Dios no vamos a entender y comprender cuál es la voluntad de Dios para con nosotros, que es lo que él tiene para ti, hasta donde te quiere llevar, en el Santuario de Dios hay más para ti que lo que estás buscando en otro lugar, en el Santuario es que está la solución a tus problemas, tu porción, la salud tuya y la de tu familia, allí en el presencia de Dios es donde él quiere que estés.

Quiero que veamos algo aquí en el versículo 21 y 22, cuando Asaf dice que se llenó de amargura mi alma, es cuando entró a la presencia y empezó a darse cuenta de lo errado que estaba, es como decir, oye estaba anhelando cosas que son menores y de muy bajo valor comparado con lo que Dios tiene para mí.

Es como decir, Señor perdóname te estaba menospreciando, perdóname por favor no quiero perderte, no quiero que te alejes de mí, por esto él versículo 22 se compara a una bestia porque no entendía.

Amigo, hermano que nos escuchan; nosotros los seres humanos empezamos a valorar a Dios en el momento del proceso cuando se nos quita la venda de los ojos.

Cuando estamos a punto de perderlo todo, cuando sentimos el vacío de que la presencia de Dios ya no está con nosotros, cuando vemos que las cosas no van como nosotros esperábamos, es ahí cuando reconocemos que Dios siempre ha estado con nosotros que nunca nos ha desamparado, que ha sido él quien nos ha sustentado, quién nos ha librado de las garras del enemigo, nos ha guiado por el camino según su consejo.

Ahora bien porque Asaf menciona y dice que Dios lo ha guiado según su consejo, en primer lugar porque cuando entró al santuario se dio cuenta de lo que tenía en Dios, y de que lo que en su momento su corazón sintió no era lo que Dios tenia para él.

Por esto los siguientes versículos lo vemos exaltando a Dios y reconociendo que la parte humano del hombre es débil y perecedera pero que Dios es aún más de lo que nosotros podemos merecer

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