La Ley de Jehová cambia los dichos de Tu Boca.

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La Ley de Jehová

En el libro de los Salmos 19.7 – 14 encontramos a David hablando de la Ley de Jehová, El Testimonio, Los Mandamientos, el Precepto, El Temor de Jehová, Los Juicios de Jehová.

Ley de Jehová: Ley divina o ley de Dios es un concepto teológico-jurídico, presente especialmente en el pensamiento escolástico, que denomina a las leyes que no dependen de los hombres, sino de Dios. A diferencia de la ley humana, el hombre no puede cambiarla.

Según salmos 119.1 hay una Bienaventuranza para los que andan en la ley de Dios.

El Testimonio de Jehová:

Los Mandamientos de Jehová: nos da la una idea de que lo dice Éxodo 20

Precepto de Jehová: con origen en el latín praeceptum, es una noción que refiere a un principio o una norma. Hay que decir que ese término latino se encuentra conformado por la suma de dos componentes, perfectamente delimitados: -El prefijo “prae-”, que puede traducirse como “delante” o “antes”. -El verbo “capere”, que es sinónimo de “tomar” o “coger”.

El Temor de Jehová: Según Proverbio 1.7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová

Los Juicios de Jehová:

Luego de definir lo que cada uno de estos términos vemos el producto de guardarlos que es la amonestación, y la recompensa que se obtiene al guardarlos.

Luego que David se encuentra sumergido en la presencia de Dios, al parecer el espíritu lo llego a ver sus errores que aún estaban ocultos, y es que él mismo describe que el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

El andar en los preceptos de Jehová le trajo luz a sus ojos y le permitió ver algunos de sus errores y clamó a Jehová y le pidió que lo librara de los que están ocultos.

David está diciendo ahí lo mismo que dice Salmos 119.105 –

Los ojos son la lámpara del cuerpo. Nosotros usamos los ojos no solo para ver la luz del día, sino también para ver por dónde vamos ósea el camino por donde andamos.

La palabra de Dios está diciendo ahí, es que el precepto de Jehová nos alumbra el camino en el que debemos andar. Ahora bien yo haré una pregunta ¿Y cuál es el camino?

Vamos a Juan 14.6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Este es un pasaje que se lo enseñan a uno desde que uno es pequeño y nos dicen que debemos aprenderlo de menoría.

Jesús es nuestra luz para llegar al padre. El mismo Jesús dijo en una ocasión Yo soy la luz del mundo.

Dejando claro que él es quien alumbra el camino hacia al padre. Jesús es nuestro camino para llegar hacia nuestro padre celestial, él es nuestro estandarte nuestro modelo a seguir. Jesús dijo en una Aprender de mí que soy manso y humilde de corazón y hallareis descanso para nuestra alma.

Volvamos al Versículo 13 del salmo 19.

La integridad se refiere: La gente generalmente cree que la palabra integridad proviene del latín integrîtas, -ãtis y eso es correcto (totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico), pero el vocablo se deriva del adjetivo integer (intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal). Se compone de in- (no) y una raíz que es la misma que la del verbo tangere (tocar o alcanzar), es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño (físico o moral).

Integridad se traduce como honradez, honestidad, respeto por los demás, corrección, responsabilidad, control emocional, respeto por sí mismo, puntualidad, lealtad, pulcritud, disciplina, congruencia y firmeza en sus acciones. En general es alguien en quien se puede confiar. Integridad es retomar el camino de nuestra verdad, hacer lo correcto por las razones correctas del modo correcto.

La ley de Jehová que es perfecta, convierte el alma, el andar en la ley de Dios es lo que te permite andar en rectitud e integridad.

No podemos pensar en que los nuestro caminar, pensar y hablar va a ser distintos sino andamos en la ley de Dios y no guardamos sus preceptos. La palabra de Dios dice que de la abundancia del corazón habla la boca, pero si nuestra boca no está llena de los mandamientos de Dios, es imposibles que nuestra boca expulse cosas gratas a Jehová, no podrá llevar olor grato a Jehová con su boca porque en nuestro corazón no están los mandamientos de Dios.

En el libro de los Salmos 1.2: Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

Se hace necesario que andemos en los caminos del Señor Para que podamos agradar, perfumar la presencia de

Dios con nuestros labios, nuestra boca, en el libro de:

Oseas 14.2 la palabra de Dios dice: Tomad con vosotros palabras, y volveos al SEÑOR. Decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.

Dios no recibe nada de nuestra boca sino andamos en su palabra, en su ley. La palabra de Dios establece en el libro de los Salmos 119.9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

En el versículo 14 del capítulo 19 del libro de los salmos, vemos a un David implorando la presencia de Dios, pidiendo a Dios por lo que sale de su boca. Una vez sumergido en su presencia se da cuenta de lo importante que es, el agradar a Dios con su boca y a donde lo puede llevar el agradar a Dios con sus labios, que estos lo que digan sea grato delante de sus creador, que lo que suba a la presencia de Dios sea de olor grato a su presencia.

Algo que me llama a la atención es que el habla de los dichos de su boca luego de conocer los y vivir en la ley de Dios, luego de experimentar estar delante de su presencia y es ahí cuando procura que todo lo que salga de él sea agradable a Dios y que depende de que tan grato sea mis dichos entonces pasaría a la meditación de mi corazón delante de ti oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Normalmente nosotros cuando decimos meditar, lo primero que nos llega a la cabeza es cuando alguien está pensando detenidamente un tiempo determinado.

Pero este hombre llego a la presencia de Dios y entendió que no era con la mente que había que meditar, sino con el corazón.

Esto para nosotros es un ejemplo de cómo debemos nosotros adorar, hablar, cantar y llegar a la presencia de Dios.

Vamos a amar la Ley de Dios y guardarla en esto corazón, ya que del corazón es que sale todo, la biblia dice que de allí es que salen los malos pensamientos, pero si nuestro corazón está en las manos de nuestro Dios, tenemos la victoria segura, podemos estar seguro de que nuestro redentor nos levantará aun nos encontremos en el polvo.

Vamos disponer nuestro corazón en agradar a Dios así como lo hizo Daniel, ahora pregunto yo ¿Dónde están los Daniel de este tiempo? ¿Los que procuran no contaminarse? ¿Los que procuran andar en integridad delante de su Creador Jehová de los Ejércitos?

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